Nuestra historia
Dos generaciones amasando el mismo pan
La Espiga Dorada nació en Coyoacán de manos de la familia, con recetas que pasaron de abuela a hija sin cambiarles una pizca. Desde el primer día, la masa madre es el corazón de la panadería: sin atajos, sin conservadores, con la fermentación lenta que le da ese sabor que no se consigue en ningún otro lado. El barrio creció alrededor de nosotros y nosotros crecimos con el barrio. Hoy seguimos horneando igual que siempre, porque lo bueno no necesita corrección.





